miércoles 11 de noviembre de 2009

VENECIA


Hay un vals sobre olas

acunado en canales grises,

hay un vals bajo puentes

de piedra, sobre el agua,

y bailarines de góndolas negras

con sombreros de paja.

Hay colores añejos

enturbiando fachadas.

Hay laberintos de palo,

decorados con algas

y escenarios estrechos

de comedias macabras.

Hay titanes de mármol,

luces que estremecen el alma.

Hay orgías de oro y coral

de plumón maquilladas

y miradas obscuras y yertas

detrás de una máscara.

Hay partos de fuego y cristal

en la matriz de una fragua.

Hay quien grita a la luna

en las noches de nacar

y parejas que prenden

su amor de remadas.

Hay un reloj que corre…

y otro en que el tiempo se para…

Hay un hombre de bronce

que carga en su espalda

un mundo febril que sume

a Venecia en sus aguas.



© Leopoldo F. Espínola Guzmán, noviembre 2009

martes 27 de octubre de 2009

Frenazo en seco


Ha pegado un pisotón

en su marcha incontrolada

el orbe de los ricos

en sus propios excrementos,

por no copiar de tropezones

que frenaron otros tiempos.


Ha molido el respeto por la vida,

ha limado el alma de los cuerpos.


Ha crujido en seco

la fétida humedad del capital,

los usureros afilaron sus garras

y rebajaron sin pudor

la grasa a los derechos.


La noria del dinero

gira siempre con

la sangre del obrero.

© Leopoldo F. Espínola Guzmán, octubre 2008

martes 20 de octubre de 2009

HAIKUS

1º El haiku pertenece a la tradición poética japonesa. Es un poema conciso, formado por 17 sílabas, distribuidas en 5-7-5, sin rima ni título.

_ _ _ _ _ 5

_ _ _ _ _ _ _ 7

_ _ _ _ _ 5

2º El haiku es un poema que expresa fielmente la sensibilidad del autor. Por eso:

· Debe respetar la simplicidad.

· Evitar adornos (en términos poéticos).

· Captar un instante en su núcleo de eternidad o un momento transitorio.

· Evitar el razonamiento.

3º Al ser tan breve:

· Los verbos sobran, porque lo que captamos es una imagen inmóvil, una instantánea.

· Verbos como el ser sobran aún más, porque se sobreentienden.

4º La métrica ideal del haiku es la siguiente:

· 5 sílabas en el primer verso

· 7 en el segundo

· 5 en el tercero

Pero no es una exigencia rigurosa siempre que se siga la regla de no pasar de 17 sílabas en total y no mucho menos de 17.

Hay que tener en cuenta que al final del verso las palabras agudas cuentan la última sílaba como dos. Si son esdrújulas, en cambio, restamos una sílaba. (Las palabras monosílabas al final del verso cuentan como agudas.)

Ejemplos:

¿Es o no es palabras agudas / +1 sílaba (4+1=5)

el sueño que olvidé (6+1=7)

antes del alba?

(Jorge Luis Borges)

El aguacero.

Dos gatitos maúllan.

Toldo de plásticos. palabra esdrújula / –1 sílaba (6–1=5)

(Jesús Aguado)

Para que las cláusulas finales sean más eufónicas, las últimas palabras de los versos es preferible que sean llanas.

5º El haiku es un poema popular, por eso deben usarse palabras de uso cotidiano y de fácil comprensión.

6º El haihuista (Haijin) auténtico capta el instante, como el objetivo de una cámara de fotos.

7º El autor es considerado dueño del haiku por eso debe evitarse cualquier imitación, buscando siempre el espíritu haikuista que exige conciencia y realidad.

8º El haiku es considerado una especie de diálogo entre autor y lector, por eso no hace falta explicar todo. La emoción y la sensación sentidas por el autor deben ser levemente sugeridas a fin de permitir al lector recrear la misma emoción para que pueda concluir a su manera el poema presentado. (Debe sugerir más de lo que dice o debe sugerir antes que decir.)

En otras palabras, el haiku no debe ser un poema discursivo y acabado.

9º El haiku es un producto de la imaginación emanando de la sensibilidad del Haijin, es por eso que deben evitarse expresiones de causalidad, sentimentalismo vacío o ñoñerías.

10º Para contar las sílabas:

Seguimos las reglas de la división silábica. Prestemos atención a las vocales:

1) El contacto entre dos de las vocales a, e, o (no altas), origina dos sílabas distintas:

«a - é - re - o», «pe - le - ar», «le - a».

2) El contacto entre la a (vocal baja) o las e, o (vocales medias) y las i, u (vocales altas) o viceversa, si forma diptongo, constituye una sílaba:

«ai - re», «A-sia», «bue-no».

3) Un triptongo, del mismo modo que el diptongo, forma sílaba o parte de ella:

«aso - ciais», «buey».

4) Cuando se encuentran en contacto una i, u (altas) acentuada y una e, o (medias) o a (baja) inacentuada, originan dos sílabas distintas:

«ha-bí-a», «pa-ís», «ba-úl».

  • Si dentro del mismo verso una palabra termina en vocal y la siguiente empieza por vocal, cuentan por una sílaba.

Ejemplo:

Atiza el fuego.

El alma, como siempre,

abriga poco.

(Javier Salvago)


Bueno, vista la teoría pasemos a la práctica. Ahí va el mío:

Ausencia de agua,

prosperidad de arena,

desierto el alma.

(Leopoldo Espínola)

Atrévete, deja el tuyo en comentarios:



viernes 2 de octubre de 2009

Más cuentos para sonreir

La Editorial Hipálage publica su segunda antología de relatos cortos. Se han recibido 906 textos, de los cuales, en aras de poder publicar un libro agradable e interesante, que aporte novedad para el gremio editorial y librero, han sido seleccionados 304 textos, entre los que se encuentra el microrrelato "Obsesión" de Leopoldo F. Espínola Guzmán. Dado el alto número y la alta calidad de los textos, ha sido muy difícil elegir los cuentos que compondrían esta colección.
Más cuentos para sonreír”, el libro que recopila los textos seleccionados, ya se encuentra en imprenta y estará listo en pocos días. Es un libro de 21,5x15, 320 páginas, impreso y encuadernado en rústica como el resto de los libros de la editorial Hipálage, y con ISBN:978-84-96919-22-8. Se trata de una obra realmente agradable de leer por la extensión de los cuentos y porque es fruto de una intensa selección. Muy pronto estará a la venta en todas las librerías de España.
(Extracto del correo de notificación que me ha enviado la editorial Hipálage)


Obsesión

Sus más allegados la animaron a escribir. Tanto la adularon que acabó obsesionada. En su trabajo aprovechaba el despiste del jefe para anotar cualquier cosa que se le ocurría: un poema, una cita, una idea. En casa, encerrada en su cuarto sin cambiarse de ropa y sin comer, ordenaba sus borradores. Podía estar toda la noche absorta ante el papel, sin dormir.
Un día regresó a casa inusualmente temprano. Ante el asombro de su familia contestó:
- Me han despedido, pero no me importa. Ahora, por favor, dejadme traigo algunas cosas en la cabeza y necesito escribirlas.
Ayer, al amanecer alguien paseando a orillas del río la encontró muerta. Estaba apoyada sobre un banco, cubierta con cartones húmedos, delgada, sucia, despeinada. Vestía harapos y no tenía zapatos. Desparramadas por el suelo había cientos de hojas de papel manuscritas. En su mano derecha sujetaba un viejo bolígrafo sin tinta y en la izquierda una de estas hojas en la que se podía leer: “Diario de una mujer feliz”.
© Leopoldo F. Espínola Guzmán, noviembre de 2008