miércoles 11 de enero de 2012

Para contarte esta tierra…


Para contarte esta tierra que me sostiene podría
iluminarte los ojos con mis pasos por la dehesa,
en el amanecer mojado, cuando renazco del rocío,
de la arcilla y de la hierba, cuando me alimento
de los senderos que bruñe el silbo dorado de la oropéndola.
Podría salpicarte las pestañas con el efluvio calizo
de las heladas y sombrías sonrisas del Huéznar,
que dan aroma al roble y al cristal de estas palabras.
O soplarte la frente como el anaranjado cierzo
que atiza los atardeceres de fuego de Hamapega,
cuando el Sol aloque del otoño viene hasta la jara
desde las murallas que sepultan el tiempo.
Sin embargo, no te contaría todo si no excavaran
estos versos los inicuos cimientos de lágrimas
que arañan los jornales para la vida de los hombres,
puertas cerradas por boscosas leyes que desdeñan
los astiles del oficio, que pudren la veta de las manos,
los surcos que labra la escarcha del olivar en los rostros,
la usura de la miseria, porque los de esta sierra no otean
más horizonte que la incertidumbre de una cosecha.
Para contarte esta sola tierra que me sorberá ese día,
acabo hablándote de un edén lánguido y alejado al norte,
-justo en el orillo de la bandera blanca y verde-
al que los vientos de la avidez, tristemente deshilachan.



Leopoldo F. Espínola, octubre 2011
(Cuadernos de Roldán, nº 72)

2 Forman jaleo en el patio.:

  1. ¡Qué bonito poema!y qué sentimientos tan hondos transmite.Gracias por tu visita a mi blog y ahora soy yo quien te leo y con mucho gusto me quedo.Un abrazo Pepi Barragán.

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  2. Un poema lleno de emotividad y mensajes ocultos entre la vida y la muerte. ¡Felicidades! por tu arte.
    Un saludo.

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