NOTA IMPORTANTE
(Para escuchar el video coloca en pausa el reproductor de música DEEZER, al final del blog)
Vuelvo al pueblo, a lo rural,
aunque ya no sea tan rural
como aquel que aún pintan
en los lienzos del serón y la yunta,
de terrones, sudor y miseria,
de cascos que herraban los caminos
y besanas que peinaban el olivar.
Aquel del que escapé tras de unos labios
que deshacían el polvo bajo mis pies.
Aún así, es más rural que urbano,
(llaman progreso a esa pandemia
para la que no inventan vacunas)
y sólo esperar que dure así,
que resista a los relojes que viajan
en El Ave sin necesidad de cuerdas,
sin espacio para los que esperan
junto al crematorio del asfalto
como cauchos desdibujados;
y sólo esperar que dure así
hasta que vuelva a escapar de él,
si un día llegase a ser urbano
en exceso, para ser sólo un pueblo.
O, al menos, hasta que la vida
me deje sobrevolar sus campos
y la muerte me busque en él calmo,
y me lleve frío, tieso, certificado
con destino al jardín de las afueras
para yacer junto a su seriedad florida.
Pero, hasta entonces, vuelvo
a ser rural y puedo contarlo,
al menos por un tiempo.
(c) Leopoldo F. Espínola Guzmán, mayo 2011
Me ha encantado este poema, yo que nunca he sido rural y tanto me hubiera gustado serlo; al menos un poquito, para saborear esas raíces que todos tenemos...
ResponderSuprimirMe gusta mucho tu patio, creo que voy a venir por aqui con más frecuencia, se está muy bien.
Muakisssssssssss